domingo, marzo 15, 2026

Lo que solicita mi Padre.

 

Nos vamos a concentrar en Chile y sus controversiales hechos que descolocan, desvían y hacen perder los rumbos de los analistas. Siendo que cada cual puede tener un rango alto de análisis, debido a la información que maneja, datos administrados e información privilegiada que no es accesible a muchos; por ahí podrían ser las eventuales divergencias que se puedan determinar, luego de esbozar el escrito.

Todo es dominio, control, influencia, ventaja, seguridad, poder, espionaje, etc. Para estos tiempos todo ello se ha reducido a una palabra nueva y compuesta: Geoestrategia. De los supuestos, hipótesis y análisis ahora la cosa es más ejecutiva y las herramientas de gestión, ahora, son de acción.

En el caso de nuestro país y del concierto planetario, no es mucho lo que podemos influir como nación autónoma, soberana, independiente o como se quiera calificar a esa quimera que resuena en los discursos de la política tradicional, pero es fútil en la praxis y no está contenida en el “neodiscurso de la politosfera”.

Al ser una nación con 200 años de historia patriota, luego de la emancipación de la corona española, pero no de sus empresas, se puede entender a qué dejan jugar, o juega, Chile en el concierto geoestratégico del presente.

Recursos en sus tierras, hasta cierto punto. Competitividad de su fuerza laboral… Nuevamente hasta cierto punto, ya que mucha población ha encontrado mejores y más rentables formas de ganarse la vida en forma independiente, que dependiente. Infraestructura o “grid” atractiva… Por acá la cosa ya se vuelve más realista, dado que existe mucha infraestructura montada en la industria extractiva, también en las conexiones de electricidad, telefonía, tv-cable, datos, etc. Posición geográfica…Indiscutiblemente.

La realidad es que el corporativismo, desde hace más de 50 0 60 décadas, viene marcando el ritmo de los movimientos de los países y han dejado ver sus capacidades de desplazamiento y batallas por todo el planeta, sin problemas de fijación.

Chile ya tiene ente rector y director. Al igual que las preguntas que se hacen en el parlamento japonés, estas deberían ser vertidas en este país: ¿seguimos siendo colonia y nuestra soberanía es más hedónica, poco pragmática y, definitivamente, nada ética? Refiriéndonos a un cable submarino que trae una aceleración en la transmisión de datos, pero que no podemos decidir que sí o no para que arribe o aborte. Algo con la seguridad, parece.

Lo controversial de todo esto es nuestra prensa, la cual sabe que no puede proceder con el periodismo fronterizo y hacer su trabajo interno: informarnos de los dominios que se ciernen sobre nosotros. Se prefiere incomodar a otras instancias del poder, control o gobierno. Sin embargo, no van hacia donde está la fuente de toda esta dirigencia, magna y planetaria para hacer su trabajo de investigación y desarrollo: Determinar que somos nosotros el producto máximo y que no hay cabida a otros potenciales tenedores de nosotros, ni por aparatos ni por cables.

Todo smartphone o cable submarino donde esté o estuvo involucrado Huawei no va acá y, al parecer, tampoco en la región.

HSQO

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